La lucha es cruel y despiadada..Como casi siempre..intenta la razón hacerse con la victoria
Pero es tan difícil que cuesta desprenderse de la piel ya muerta..
Las heridas son profundas..
me debato entre la sospecha de terminar en tablas..
Quiero vencer..vencer..
Pongo empeño en controlar mis armas..
y con la certeza de un guerrero experimentado
arremeto contra ella..
..pero es tan fuerte!!
..intento controlar su sabiduría..caigo al suelo..
Sabe que puede vencerme..lo sabe y se entrega..
..mi voz suena como un susurro de brisa..No..no..
desgarra mi alma y la parte en dos..
..la herida es profunda..sangra..no puedo contener el dolor.
..el susurro se convierte en grito...
Cada gota de sangre es un temor…un lamento..
..ahora no puedo dejarme llevar..lucharé!!!
Mi cuerpo pierde el control
entre una niebla espesa que cubre mi sentido..
intento respirar para no perder el equilíbrio..
caigo ..intento levantarme pero algo me lo impide..
Tiempo..tiempo.
.mis ojos se cierran y me
entrego a un sueño profundo..
Siento frió..
..despierto..
mi cuerpo desnudo tiembla sobre una alfombra de arena..
..no se dónde estoy..
Una luz suave y cálida me envuelve..
Creo que son sus ojos…

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar,
o quizá donde los hombres transitan eternamente sin darse
cuenta…
Había una vez…
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban
peces de todos los colores existentes y donde todas las
tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…
Hasta aquel estanque mágico y transparente se acercaron la
tristeza y la furia para bañarse en mutua compañía.
Las dos se quitaron sus vestidos y, desnudas, entraron en el
estanque.
La furia, que tenía prisa (como siempre le ocurre a la furia) sin
saber porqué, se bañó rápidamente y, más rápidamente aún,
salió del agua…
Pero la furia es ciega o, por lo menos, no distingue claramente
la realidad. Así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, el
primer vestido que encontró.
Y sucedió que aquel vestido no era el suyo, sino el de la
tristeza…
Y así, vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calmada, muy serena, la tristeza terminó su baño y, sin
ninguna prisa, con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se dio cuenta de que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es
quedar al desnudo. Así que se puso la única ropa que había
junto al estanque: el vestido de la furia.
Cuentan que, desde entonces, muchas veces uno se encuentra
con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada. Pero si nos damos
tiempo para mirar bien, nos damos cuenta de que esta furia que
vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia,
en realidad,está escondida la tristeza.
JORGE BUCAY





